martes, 2 de diciembre de 2014

Entrevista

Joaquín Berges: "Se aprende a ser mejor escritor por lo que te dicen los lectores"

P. Zapater|Actualizada 08/04/2014 a las 15:32  1 Comentarios

    El escritor zaragozano Joaquín Berges publica 'La línea invisible del horizonte' (Tusquets).

    Este lunes se presentó en Zaragoza 'La línea invisible del horizonte'(Tusquets), cuarta novela del escritor Joaquín Berges (Zaragoza, 1965) tras 'El club de los estrellados', 'Vive como puedas' y 'Un estado del malestar'.

    El humor es uno de los ingredientes principales de sus anteriores novelas ¿también está presente en 'La línea invisible del horizonte'?
    El humor en mi vida es inevitable. Mis dos novelas anteriores son deliberadamente comedias pero tenían su punto dramático. Esta es una novela más seria aunque con un punto humorístico. Humor y emoción van unidos en mis novelas.

    En esta ocasión el escenario es Aragón, el Pirineo, y un lugar llamado Sinia...Es una licencia literaria, no existe pero está ubicado. En 'La línea invisible del horizonte' la ubicación es uno de los protagonistas, el Pirineo aragonés, en el sitio que más me gusta: el Sobrarbe, concretamente entre Aínsa y Bielsa, cerca del valle de Plan. Ahí es donde se supone que está Sinia.

    ¿Qué le aporta a usted la montaña?Es el sitio que más paz me ha dado de todos los que he visitado. Me olvido de todo en el Pirineo, me da serenidad. Me sentía en deuda con las montañas y quería devolverles un poco la paz que me han dado en forma de novela. En ella llevo a un personaje que está muy atribulado, que tiene remordimientos y mala conciencia porque algo ha pasado en su vida y va allí un poco para expiar sus culpas. Y lo consigue por acercamiento a la naturaleza, a las montañas.

    El guiñote juega un papel importante en la novela...Es un localismo, no sé si estaba presente el guiñote en la literatura. Por si acaso, lo he metido. Creo que en Aragón es el juego por antonomasia, más internacional de lo que nos parece. Quería que la novela empezara como un juego, que es un simulacro de la vida, donde matas, te matan, eres conquistado... Eso es lo que me interesa de las cartas, quepracticas, experimentas, pero que es de mentira.

    Otro juego que establece es el que hay entre lo manifiesto y lo latente...Es la forma y el fondo la novela. Es algo similar a cómo funcionan los pantanos. Sinia es un pueblo que está al lado de un pantano y en su fondo se encuentra el pueblo viejo. El pantano es la metáfora del tiempo. En primavera, se llenan y los pueblos viejos se ocultan bajo las aguas y no se ven, se olvidan; pasado el verano, baja el nivel y vuelven a aparecer, se recuerdan. Ese juego del olvido y el recuerdo es con lo que quería jugar. Mi personaje va contando lo que hace cada día cuando en realidad, sin decirlo, hay una historia mucho más tremenda que permanece oculta bajo las aguas del pantano.

    En sus novelas, ¿cómo construye los personajes y las situaciones?Es diferente en cada una. En esta, lo primero en aparecer fue el paisaje. Luego los personajes, como en el teatro, fueron creándose por orden de aparición. El protagonista es Javier pero necesitaba un alma gemela, una mujer que sufriera algo parecido a lo que él ha sufrido, como un reflejo en la superficie del pantano. Luego vinieron los secundarios: el guardia civil, León; el viejo Sebastián... a mí me gustan especialmente los dos únicos personajes no humanos que son Clotilde y Bonifacio.

    Desde su primera novela, 'El club de los estrellados' ha habido una progresión en cuanto a éxito, número lectores... ¿y en su literatura?Creo que sí. Te dejas influir por lo que te van diciendo los lectores. Desde que empecé he ido a muchos clubes de lectura, a muchas presentaciones de libros, las redes sociales están constantemente ofreciéndome opiniones de lectores. Te das cuenta de que al principio escribías para un público absolutamente virtual, al que no conocías, y que poco a poco vas concretando ese público y vas escribiendo para ellos. Sabes dónde están tus puntos fuertes porque los ves reflejados en ellos. Se aprende a ser mejor escritor por lo que te dicen los lectores.

    Su novela 'Vive como puedas' será llevada al cine. ¿En qué punto se encuentra ese proyecto?Todavía no se ha firmado concretamente pero hay interés por parte de unos productores. Sería una comedia más emotiva que romántica, con muchas risas pero con mucha emoción. Con esa intención se habla en la novela del efecto beneficioso y terapéutico de la risa. Creo que en el cine puede funcionar muy bien.

    Al comienzo del libro el protagonista afirma que "Huir es una forma de moverse"...Cuando uno siente una inquietud lo peor que puede hacer es quedarse, permanecer. Por eso dice que huir es una forma de ponerse en movimiento. El protagonista ve desde la ventana de su dormitorio, en Zaragoza, el Pirineo. Sabe que si un día tiene que huir será hacia la frontera de la libertad porque considera que las montañas le van a dar la libertad. 

    Esa huida, ¿es también la forma de encontrarse?El principio de la novela casi sería el final de otra. El personaje tiene una historia difícil de remordimientos, de culpas, que sería como una novela anterior. Es en ese momento de huida cuando atropella a un jabalí y concluye esa fase de su vida, muere el animal, y empieza la novela. Unas historias comienzan y otras terminan, concatenadamente.

    RESEÑA EN EL CULTURAL

    El Cultural
    Lunes, 03 de noviembre de 2014 | Actualización continua
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    Buenos días  

    Joaquín Berges

    "No pienso renunciar jamás al humor"

    El escritor zaragozano publica La línea invisible del horizonte (Tusquets), una historia sobre el perdón y la culpa que se desarolla en el Pirineo aragonés.

    Joaquín Berges se ha puesto serio. Tras dos novelas deliberadamente cómicas -Vive como puedas y Un estado del malestar (2012)- cambia de tono en La línea invisible del horizonte (Tusquets), el relato sombrío de un hombre que huye de Zaragoza tras la muerte de su esposa: "Me preocupaba la manera de combinar mi tono humorístico con el que exige esta historia", confiesa el escritor. Una historia que se presenta como un sencillo relato rural, pero bajo cuya superficie se desovilla una apología del perdón, del derecho que todo hombre tiene, siempre, a una segunda oportunidad. 

    Javier, de Zaragoza, pone su coche mirando al Pirineo el día del entierro de su esposa. Huye, pero no sabemos de qué. No sabemos por qué. Tiene un accidente y se queda tirado en un pequeño pueblo de montaña. A sus pies se extiende un pantano del que sobresalen torres, tejas flotantes, un campanario, y en cuya superficie se refleja una nueva población, que luce perfecta, limpia, alzada como un símbolo triunfante de la modernidad. Allí se quedará Javier untiempo, y allí intentará expiar sus pecados. 

    Pregunta.- Comienza con un relato desenfadado, con toques de humor, de un accidente, y eso da lugar a una trama que va adensándose, haciéndose más dramática. ¿Es el humor consustancial a su estilo?
    Respuesta.- En esta novela hay mucho menos humor que en las anteriores, y eso es porque la historia lo requiere así. Aunque soy incapaz de escribir sin humor; es una actitud no solo literaria, sino vital, a la que no pienso renunciar jamás. En términos literarios, el humor tiene menos prestigio que el drama. Pero últimamente percibo que está mejor considerado, y creo que es justo. Yo he escrito obras más dramáticas o más líricas y también novelas de humor, comedias de enredo, y, desde luego, puedo decir que no es más fácil hacer humor que drama, ni al contrario. 

    P.- En la novela hay un claro juego de contrarios: pasado y presente, campo y ciudad...
    R.- El pantano es una metáfora del presente y del pasado y lo es, también, del cielo y el infierno. El cielo que se refleja y el infierno, que es el pasado del pueblo.Los contrastes también están en esas dos enormes peñas [hay dos peñas omnipresentes en el paisaje del pueblo, dos peñas que Javier contempla a menudo: la Clara y la Roya, una de las cuales da sombra a la otra, anulándola] y lo vemos en Javier y Marina, que tienen distintas culpas guardadas, y que no podemos desvelar... Y luego está el contraste primigenio, que es el de la vida urbanita frente a la vida rural, en la naturaleza. 

    P.- Y que le sirve para hablar de la soledad.
    R.- Sí; curiosamente, el protagonista se encuentra mucho más solo en la ciudad que en el campo, y eso es porque la densidad de las relaciones en un pueblo es muchísimo mayor. 

    P.- Uno de los choques más violentos de Javier con el entorno rural se da cuando, en una cacería, es incapaz de disparar a un jabalí. Ahí se da cuenta de que en determinados ambientes, que él desconocía, son importantes valores como la hombría, el honor...
    R.- Claro, es que él se separa mucho de su vida y le cuesta, le cuestan mucho determinadas cosas. Comienza a jugar a las cartas y es torpe, y sobre todo se ve que es un extraño en la parte a la que aludes, la de la cacería.

    P.- Hay una gran presencia del juego en la novela, como si quisiera decir que, después de todo, la vida es un juego.
    R.- Sí, la vida es un juego y se aprende a vivir jugando. Los niños juegan y los cachorros de cualquier especie aprenden a vivir, a cazar, etc., jugando. El juego de cartas es, por tanto, un simulacro de la vida. 

    P.- ¿Por qué eligió el Pirineo? ¿Le une algo especial a esas montañas?
    R.- En el Pirineo siempre he sentido mucha paz interior y este libro es, en cierto modo, algo que le debía. Aunque esta historia podría haber tenido lugar en cualquier otro entorno natural, porque lo importante es ese encuentro, casi religioso, que tiene Javier con las montañas, que de alguna manera le ayudan a superar su culpa. Cuando uno se siente culpable de algo y no tiene creencias religiosas, lo único que puede hacer es buscar esa espiritualidad en otro lado; y en este caso, Javier lo encuentra en esa majestuosidad de las montañas del Pirineo. 

    P.- El derecho al perdón y a las segundas oportunidades, que en su novela es reivindicado, también es un asunto religioso.
    R.- Claro, yo hablo de la redención de las culpas. Todos tenemos derecho no solo a una segunda oportunidad, sino también a una tercera, a una cuarta o a una quinta. Todos nos equivocamos y Javier no es una excepción. La naturaleza ha de darnos una segunda oportunidad. Javier ve esa posibilidad en las montañas, que actúan como un horizonte, una frontera hacia la que escapar. Se podría decir que su huida es como el final de una novela que hay antes.

    P.- Es como lo que ocurriría después del típico relato de huida hacia la frontera, y en el que siempre se nos escamotea lo que ocurre tras la llegada, que suele apuntar a algo muy interesante.
    R.- Exactamente, aquí se da eso. Yo solo quería contar el final de la película anterior y pasar a esta. A mí me gusta comenzar las novelas in media res, y luego ir desgranando el pasado. En el caso de La línea invisible... hay toda una novela anterior que escribir. Yo no me lo planteo, claro, pero esa historia está ahí, y también me ocurre con otras novelas mías. 

    MAÑANA MIÉRCOLES, 2 DE DICIEMBRE, NOS VEMOS A LAS 19.30 CON MIGUEL MENA PARA HABLAR DE "FOTO MOVIDA"

    MAÑANA MIÉRCOLES, 2 DE DICIEMBRE, NOS VEMOS A LAS 19.30 CON MIGUEL MENA PARA HABLAR DE "FOTO MOVIDA"




    Os incluyo una entrevista que le realizó Daniel Montserrat para El Periódico de Aragón:

    DANIEL MONSERRAT 23/02/2014
    --Foto movida hace referencia a una etapa convulsa de la historia de España, pero también a una imagen que aparece en la novela en torno a la que gira la trama...
    --Es un pequeño juego de palabras y guiños. La excusa de la foto en el libro es un detalle muy pequeño, es, en realidad, un guiño a la movida musical y a una época muy movida en todos los aspectos; y, al mismo tiempo, hay otra foto, ya que pretendo hacer un retrato bastante amplio, no solo de la música, sino también de la política y de la situación social. Es un juego de palabras, aunque, fíjate, luego he tenido cuidado en la novela y la única vez que aparece la palabra movida es cuando aparece la fotografía.
    --¿Y no le ha costado esfuerzo no utilizarla?
    --Yo recuerdo aquellos años, era mi primer año en la radio, en el 83... No se utilizaba tanto la palabra movida como se utilizó después. Cuando estaba ocurriendo sí que se nombraba ocasionalmente, pero no era tampoco una referencia constante. No he tenido necesidad de que los personajes hablasen de la movida, se hablaba de las canciones, de los conciertos, de las drogas, de todo, pero no con esa palabra en la boca continuamente...
    --Centra la novela en unos meses muy concretos y muy movidos, ¿están elegidos por algo en concreto?
    --Quería ir al otoño de 1983 porque yo no recuerdo en mis 54 años de vida, una sucesión de tragedias en solo 20 días, en una misma ciudad como la que vivió Madrid, donde está ambientada la novela. Recuerdo que me impactó mucho porque se estrelló un avión, a los diez días chocaron dos aviones, y diez después se quemó la discoteca Alcalá 20. En total, hablamos de trescientos y pico muertos. Esas tres tragedias me conmocionaron hasta el punto de que no las he olvidado nunca. Y, al mismo tiempo, todo el ambiente musical que reflejo tan divertido también estaba conviviendo con todo aquello. Junto a ello, era el primer año de gobierno socialista y justo en ese periodo se dio el nacimiento de los GAL. Esas son las grandes líneas de la novela.
    --Contrapone todas esas tragedias con una juventud divertida que pensaba poco más que en pasárselo bien, pero lo hace sin establecer ningún tipo de juicio moral.
    --No quería hacer juicios morales, sino retratar las cosas como eran en ese momento. De hecho, quería que los personajes hablasen como hablaban en ese momento que, visto muchos años después, puede resultar curioso. Y lo que dicen los personajes está sacado de la época, he leído la prensa de la época, las críticas, muchas cosas que dicen... Visto con el paso del tiempo hay cosas que te hacen gracia pero eran así. Otra cosa que se refleja en la novela es cómo se bromeaba con las drogas. La gente ya estaba muriendo, pero tenían buena prensa, si salías por ahí, tomabas drogas, y la heroína enganchó mucho en la época... También es cierto que todavía no había empezado el SIDA. Hay un momento en la novela que comentan que han muerto tres personas de una extraña enfermedad, y luego fue la gran debacle por el tema de las drogas...
    --En cuanto al estilo, sigue ahondando en esa sencillez que genera misterio. ¿Es su sello personal?
    --Bueno, no es una novela de detectives porque no me interesa quién es el asesino. De hecho, en la primera página de la novela, en la que aparece una chica muerta ya se dice que ha sido el camarero el que la ha arrastrado. Yo ya le digo desde el principio al lector cómo esa chica ha ido a parar ahí. Yo quería reflejar más el ambiente, los amigos... Yo no he estado en ningún grupo musical, pero he conocido a muchos, y quería reflejar las ilusiones, las tensiones que se generan dentro de un grupo, las expectativas, los altibajos, los buenos ratos y los malos rollos.
    --Se nota una evolución en el inspector Mainar con respecto a Días sin tregua...¿Seguirá empleándolo?
    --Cuando hice la primera novela del inspector Mainar, Días sin tregua, no tenía la más mínima intención de utilizar más al personaje. Sinceramente, no sé si va a haber más novelas de Mainar, nunca me propuse hacer una serie... Me han salido tres, pero yo quería reflejar una época y este personaje me sirve, con sus luces y sus sombras. Es un buen tío pero a veces se deja llevar por la ira y la desesperanza. Le tengo aprecio. ¡Tantas horas solos los dos!
    --Nos guste o no, somos herederos de aquellos años 80 pero ahora, ¿qué nos queda de aquello?
    --Sobre todo la música. En el tema de terrorismo han pasado a la historia como los años de plomo, pero afortunadamente eso se superó y en la memoria de la gente ya casi ni está. Sin embargo, tú vas a cualquier sitio y pones las canciones de Radio Futura, Nacha Pop o Danza Invisible, y todo el mundo se pone a cantar y a bailar. Todo eso ha quedado y lo ha hecho por mucho tiempo, ya han pasado treinta años.
    --¿Seguirá en los años 80 en su próxima novela?
    --En la próxima me iré un poco más atrás. Tengo ganas de explorar años anteriores y ahora mismo no tengo en la cabeza los 80. No lo descarto en un futuro, pero de inmediato, no.
    Una reseña de Esperanza Paredes para El Imparcial
    Miguel Mena: Foto movida. Suma. Madrid, 2014. 300 páginas. 17 €. Libro electrónico: 9,99 €
    Con esta novela, Miguel Mena nos ofrece un emocionante relato que transcurre entre el Madrid de “la movida” y una España que se redefine a través del complejo proceso de la Transición. La maestría de Mena consigue transportarnos a ese Madrid de 1983 lleno de color, de efervescencia artística y musical y lleno de ganas de entrar en la modernidad a toda prisa, pero que al mismo tiempo convive con muchos peligros...

    La novela comienza cuando a sus 36 años Luis Mainar, inspector de policía se enfrenta ante lo que parece ser un nuevo caso de sobredosis. Una joven estudiante de buena familia aparece muerta en un bar de Malasaña tras una noche “movida”. Lo violento de la situación y lo complejo de la investigación en la que se ve envuelto el inspector le hacen reflexionar sobre su propia vida. Mainar esta sufriendo un particular proceso de Transición, con una hija cuyas necesidades especiales él no termina de comprender ni de asimilar, una separación muy reciente y un trabajo cuyo papel en la democracia se esta redefiniendo.

    El conflicto con ETA permanece a pesar de estar en una nueva España y además aparecen
    nuevas complicaciones como el nacimiento de los GAL. Luis Mainar, pese al ambiente convulso en el que se desarrolla su historia, guiado por su honestidad, no descansará hasta ver que el caso de la recién fallecida queda resuelto. En su investigación el inspector se adentra en el ambiente nocturno de este Madrid joven.

    El relato de Mena hace que nos encontremos ante dos perspectivas de transición, por un lado la que vive España en general con una sociedad que busca su nueva identidad coqueteando con las drogas, experimentando placeres prohibidos como la noche o el sexo e intentando nuevas formas de expresarse a través del arte, pero que al mismo tiempo se enfrenta a serios problemas. Frente a este proceso, Mena nos describe la transición o transformación que vive cada individuo personalmente, el proceso que debe seguirse para adaptarse y entender los nuevos tiempos cuyos cambios y evoluciones debemos asimilar de un modo u otro en nuestras vidas. Este proceso viene plasmado a través del personaje que representa Mainar. Miguel Mena consigue con gran maestría transportarnos a ese mundo de cambios que se enfrenta a una nueva realidad aún desconocida. Mena nos transmite con gran acierto que aquel momento no era tan diferente al que ahora afrontamos nosotros.

    El escritor es capaz de describir aquella época sin entorpecer su discurso en términos de buenos y malos. Él mismo cita una oportuna reflexión de Elvira Lindo sobre los años ochenta: “Buscar culpables es no haber conocido la época. La droga estaba por todas partes y el discurso que frivolizaba su uso era el signo de los tiempos”.

    Por Esperanza Paredes

    Y, aunque se trate de otro libro, el enlace a la presentación que Daniel Gascón ofreció para hablar de Días sin tregua, porque es sencillamente espléndida



    domingo, 2 de noviembre de 2014

    ESTE MIÉRCOLES NOS VEMOS CON JOAQUÍN BERGES PARA HABLAR DE SU NOVELA "LA LÍNEA INVISIBLE DEL HORIZONTE"



    LOG 'TIEMPO DE SILENCIO'

    'La línea invisible del horizonte' (de Joaquín Berges, Ed.:Tusquets)


    Joaquín Berges ha vuelto a construir una novela especial. Hay una voz en sus novelas que te envuelve, que te engancha. En esta novela crea unos personajes al límite, en una trama intimista. Un pantano que oculta un pueblo que oculta dolor y recuerdos. Huidas. Vueltas.

    Antonio Martínez Asensio  |  Madrid  | Actualizado el 18/06/2014 a las 09:30 horas

    Un hombre conduce por una carretera segundaria, solo, de noche, cuando de pronto choca contra algo. Ha atropellado a una jabalina. No sabemos de dónde viene, quien es, a dónde va.  No sabemos nada. Y puede que él tampoco. En su auxilio acude mucha gente, surgidos como de la nada: una pareja de Guardias Civiles, un hombre mayor que señaliza la carretera, y sobre todo, una mujer, Marina, con la que establecerá una relación muy especial. Se verá arrastrado al interior de un bar donde se juega una partida de cartas. Decide quedarse allí a dormir, y Marina le ofrece alojamiento.
    La línea invisible del horizonteLa línea invisible del horizonte | Foto: antena3. com
    A partir de ese momento, Javier, el protagonista, se sentirá cada vez más liberado, más a gusto en casa de Marina. "Cada día que pasa experimento con más intensidad la ilusión de encontrarme en mi propia casa, como si la propiedad de una vivienda no dependiera de una escritura notarial, sino de las veces que se carga el lavaplatos o se usa el lavabo. O se sueña bajo su techo".
    Y poco a poco iremos descubriendo el secreto de Javier: de dónde viene, de quién huye o de qué, y cómo los matrimonios tampoco dependen de las escrituras sino de los afectos y el respeto, sus sueños. E iremos conociendo también a Marina, y podremos, a través de los ojos de Javier, asomarnos también a su secreto, y al pueblo viejo, oculto bajo las aguas del embalse cercano.
    Una novela que nos habla de lo que intentamos ocultar y termina por destruirnos, de la infelicidad y de la búsqueda, de lo que nos obliga la cultura, el pasado, de lo que nos libera la huida, de la forma de sobrevivir, de los intentos, de los regresos y las partidas.
    Javier pasa en el pueblo menos de una semana en la que asiste a una partida de caza, gana un campeonato de cartas, conoce a una exuberante camarera argentina psicóloga y comparte sus días, entre borracheras, comidas y viajes al pueblo de al lado para arreglar su coche, rodeado de un paisaje que es un personaje más de la novela, con ese embalse que encierra todos los secretos, los muertos, el pasado, y ese monte, con una serie de personajes extraordinarios, divertidos, entrañables, generosos y peculiares.
    Tal vez sea esa combinación de escenas muy elaboradas, muy cuidadas en los diálogos, con esos personajes al límite pero sin embargo siempre muy creíbles, con una trama en realidad muy intimista lo que haga que el resultado sea una novela difícil de clasificar pero fácil de leer, profunda y llena de humor, de amor, de amargura, de vitalidad.
    Las novelas de Berges tienen la cualidad de ser positivas, de transmitir deseo de vivir, de enseñarnos un rayo de esperanza, de ternura, de amistad, tan de agradecer en estos tiempos tan duros.
    Creo que es un logro también la forma en la que está narrada: en presente y en primera persona, porque, aunque al principio se echa de menos el más cómodo pretérito, sin embargo termina enganchando y dotando al relato de una tensión necesaria. Y aunque la primera persona ofrece un único punto de vista también es un acierto al ser una trama tan personal, tan subjetiva. Y eso hace que nunca tengamos toda la información, y tengamos así que construir, que tejer nosotros lo que nos falta.  He disfrutado mucho leyéndola.

    RESEÑA EN LACUEVADELERIZO.COM
    El ataque de calma de Joaquín Berges en “La línea invisible del horizonte”
    22 julio, 2014  //  Ávidos lectoresRecomendaciones de libros y reseñas  //  Ningún Comentario   //   765 Vistas
    La línea invisible del horizonte de Joaquín Berges. Una recomendación de Mercedes Suero Fernández
    Editorial: Tusquets
    En pleno ataque de calma. Sensación sosegada tras la lectura de La línea invisible del horizonte. Reflexiones sobre la vida, lo que buscamos y esperamos de ella, incertidumbres sobre lo apropiado y loserrores de los que puede que nunca aprendamos. Todo ello, manifestado en una ansiosa inseguridad que no nos deja pensar con firmeza, porque la presión en la garganta dirige nuestros pensamientos y nuestros pasos. Pues bien, es posible dedicar esta introspección tan humana y necesaria desde un completo estado de calma.

    la linea invisible del horizonteJoaquín Berges nos presenta una historia a caballo entre la novela y la fábula. Una mezcla de acontecimientos y reflexiones que debatirán el destino de Javier, neurólogo que escapa de su vida tras un hecho que no quiere desvelar. Conduciendo por la montaña atropella a una jabalina que le destroza su coche, por lo que se ve obligado a quedarse en Sinia, un pequeño pueblo del Pirineo aragonés lleno de personas que le acogerán y le harán vivir experiencias que nada tienen que ver con su vida. La obligada estancia ayudará a Javier en la continua búsqueda de sí mimo, dejando de serlo durante nueve días apacibles y reflexivos. Descubrirá la absurda culpa de no sentirnos mal por lo que deberíamos y la euforia, pocas veces sentidas, de estar donde realmente queremos estar.
    Joaquín Berges utiliza una narrativa descriptiva y metafórica en una historia novelada, cercana a la vez que profunda. Una fábula introspectiva sobre la superación de los propios obstáculos. No sólo los encontrados en nuestro trayecto, sino los que forman parte de uno mismo. El autor se atreve a hurgar en las emociones políticamente incorrectas. Que salgan, que exploten y abandonen el silencio que las mantenían en una tensa espera. Sólo a partir de ahí, el horizonte empezará a ser visible.
    La línea invisible del horizonte es un cuento. Una historia de superación casi al punto de autoayuda. También un novela apasionante sobre el destino esperado justo en el retorno al origen. En definitiva, una lectura completa, fluida, generadora de paz interior a un extremo terapéutico. Lean La línea invisible del horizonte y sientan un verdadero ataque de calma

    RESEÑA DE FELIX MAOCHO

    Libros – La línea invisible del horizonte, encumbra a Joaquín Berges como una de las mejores plumas

    La Librería de Javier
    18/4/2014

    .
    La línea invisible del horizonte
    Joaquín Berges (Tusquets Editorial)
    Colección Andanzas
    294 Páginas – 18 €
    El resto de la tarde transcurre en silencio. Volvemos a casa y decido cocinar, esta vez una fritada con todas las hortalizas maduras que encuentro tanto en la nevera como en la cesta de Sebastián. Es una forma de aprovecharlas antes que definitivamente haya que tirarlas al cubo de la basura. La caducidad de los alimentos ha dado lugar a muchas recetas parecidas, en las que se construye algo comestible partiendo de alimentos que están a punto de dejar de serlo. Tal vez me encuentre ante una metáfora de la vida. O de la muerte. (p. 211)
    Joaquín Berges es un escritor al que sigo desde que me deslumbró con su primera obra El club de los estrellados. Después siguieron dos divertidas y muy bien escritas novelas, Vive como puedas y Un estado del malestar, que me confirmaron la valía de su persona como creador de historias y modelador de sólidos personajes. Estas tres obras, aún más las dos últimas, aportan una comicidad indiscutible y que nos hace pasar unos ratos de diversión muy saludable. Aparte de ello el autor es capaz de crear enredos y tramas en las que mezcla aspectos románticos con otros mucho más subversivos y surrealistas con una soltura sin par.
    Cuando un autor ya consagrado saca una nueva obra suele haber dos posibles actitudes por parte del público lector: aceptación de la nueva con el deseo de continuación de las anteriores, ante lo que no exige demasiado sino simplemente una repetición de estilo, personajes o situaciones sin aportar nada especial, o la esperanza de que el autor aporte un nuevo registro, totalmente diferente, y que llegue a epatar al lector ya curtido en anteriores novelas, procurándole novedad y agradable interés ante nuevas perspectivas.Y en esta segunda posición yo me encuentro.
    Suelo ser mucho más exigente ante los autores ya consagrados que ante los que publican su primera obra. Y es lógico. No concibo un escritor que se duerma en los laureles y que me ofrezca siempre la misma historia con ligeras variantes, lo que me lleva a pensar en producto de mercadotecnia y dinero fácil antes que en la creación de una obra artística y el esfuerzo de un escritor por ofrecer algo original y diferente al lector que paga por ello. Y en esta tesitura encaja la nueva novela deJoaquín Berges, una obra de madurez en la que con una escritura perfecta y de altura nos narra una historia de segundas oportunidades y de redenciones.
    -¿Has pensado en cómo te gustaría morir?
    – (…) No creo que nadie en su sano juicio piense en semejante cosa -respondo en un tono despectivo.
    – (…) Te equivocas -responde ella.
    -¿Tú has pensado en eso?
    -Muchas veces.
    -¿Por qué?
    – (…) Quizá porque sólo hay una forma de nacer -responde-, pero hay mil maneras diferentes de morir. 
    (p. 98)
    La invisible línea del horizonte es una vuelta de tuerca en la obra de Joaquín Berges, consiguiendo una tesitura más profunda y trabajada, alejándose de sketches y la original comicidad de los libros anteriores. Esta obra goza de una milimetrada prosa tanto en los afilados -por cortantes y agudos- diálogos como en las páginas de narración y descripción de entornos y personajes. El autor mete una marcha menor a su escritura y nos ofrece una trama de reposada escritura, contada en primera persona, y con un despliegue de caracterizaciones y situaciones de estudiada profundidad.
    Javier es un neurólogo que huye sin destino cuando atropella a una jabalina, matándola en el acto y destrozando su todoterreno. Unos lugareños le auxilian y cobijan, entre ellos Marina, mujer de oculto pasado, y la cual le ofrece su casa para que viva en ellahasta que le arreglen el coche en el taller del pueblo cercano. Y en esos parajes de montaña, con un infinito horizonte que queda dibujado tras un pantano que engulle al antiguo pueblo de la comarca, nuestro vaquero queda prisionero, tratando de desenmascarar el objeto de su huida así como los turbios recovecos de las existencias de sus anfitriones.
    Pocas cosas puedo decir ante esta obra sino recomendar encarecidamente su lectura. Tanto más cuanto el lector ya haya leído alguna de las anteriores, y con ello que pueda descubrir la variedad de recursos de un escritor de raza. Y es que la nueva obra de Berges es una lección de escritura y sobriedad. Una obra que destila el sabor de los westerns clásicos del oeste -y no sólo por la denominación que el protagonista da a su coche a lo largo de la obra “mi montura”, un caballo pertrecho en espera de recuperación, el bar “cantina” del pueblo o la jornada de caza-, sino por las situaciones y parajes por las que transita la trama, una especie de Centauros del desierto en el norte de Aragón.
    Pequeños misterios como son el eterno clavel blanco en el banco de la casa de Marina, junto a una bolsa de golosinas, se unen a otros de mayor calado, como son los ocultos pasados de todos los habitantes de ese pueblo perdido en la sierra o la inusitada estancia del protagonista en Sinia a pesar de los hechos acontecidos en día anterior a su llegada. Aunque, a fuer de ser sinceros y como suele ocurrir asimismo en las otras novelas de Joaquín Berges, el protagonismo se lo lleve Marina, la mujer presente en cuerpo y alma en toda la obra, eje indiscutible de la historia, ante el comportamiento pusilánime e infantil del personaje de Javier. Una obra de madurez para leer con calma y disfrutar tanto de su escritura como de esos pequeños misterios que nos reserva a través de sus páginas.
    No es fácil aceptar que los deseos se cumplan, especialmente cuando son deseos prohibidos. A veces pienso que hemos sido educados en el fracaso para poder asimilar la frustración que supone no conseguir lo que queremos. (p. 237)
    Joaquín Berges nació en Zaragoza en 1965. Es licenciado en filología hispánica por la universidad de su ciudad. Se dio a conocer con la novela El club de los estrellados (Premio a la Mejor Ópera Prima 2009, en el Festival du Premier Roman de Chambéry, Francia), a la que siguieron Vive como puedas (2011) y Un estado del malestar (Premio Cálamo 2012), dos desopilantes comedias que, gracias al boca a oreja de lectores y libreros, han logrado un prolongado éxito entre el público. Después de consolidarse como un autor cómico que ha hecho reír a más de veinte mil lectores con sus obras anteriores, Joaquín Berges vuelve con una magnífica novela de superación, de secretos y emociones ocultas, y quiebros de humor en los momentos culminantes.
    Tranquila, reflexiva y mucho más estática, “La invisible línea del horizonte” encumbra a Joaquín Berges como una de las mejores plumas del panorama actual de la literatura española.

    ENTREVISTA EN EL CULTURAL, DE EL MUNDO
    Joaquín Berges se ha puesto serio. Tras dos novelas deliberadamente cómicas -Vive como puedas y Un estado del malestar (2012)- cambia de tono en La línea invisible del horizonte (Tusquets), el relato sombrío de un hombre que huye de Zaragoza tras la muerte de su esposa: "Me preocupaba la manera de combinar mi tono humorístico con el que exige esta historia", confiesa el escritor. Una historia que se presenta como un sencillo relato rural, pero bajo cuya superficie se desovilla una apología del perdón, del derecho que todo hombre tiene, siempre, a una segunda oportunidad. 

    Javier, de Zaragoza, pone su coche mirando al Pirineo el día del entierro de su esposa. Huye, pero no sabemos de qué. No sabemos por qué. Tiene un accidente y se queda tirado en un pequeño pueblo de montaña. A sus pies se extiende un pantano del que sobresalen torres, tejas flotantes, un campanario, y en cuya superficie se refleja una nueva población, que luce perfecta, limpia, alzada como un símbolo triunfante de la modernidad. Allí se quedará Javier untiempo, y allí intentará expiar sus pecados. 

    Pregunta.- Comienza con un relato desenfadado, con toques de humor, de un accidente, y eso da lugar a una trama que va adensándose, haciéndose más dramática. ¿Es el humor consustancial a su estilo?
    Respuesta.- En esta novela hay mucho menos humor que en las anteriores, y eso es porque la historia lo requiere así. Aunque soy incapaz de escribir sin humor; es una actitud no solo literaria, sino vital, a la que no pienso renunciar jamás. En términos literarios, el humor tiene menos prestigio que el drama. Pero últimamente percibo que está mejor considerado, y creo que es justo. Yo he escrito obras más dramáticas o más líricas y también novelas de humor, comedias de enredo, y, desde luego, puedo decir que no es más fácil hacer humor que drama, ni al contrario. 

    P.- En la novela hay un claro juego de contrarios: pasado y presente, campo y ciudad...
    R.- El pantano es una metáfora del presente y del pasado y lo es, también, del cielo y el infierno. El cielo que se refleja y el infierno, que es el pasado del pueblo.Los contrastes también están en esas dos enormes peñas [hay dos peñas omnipresentes en el paisaje del pueblo, dos peñas que Javier contempla a menudo: la Clara y la Roya, una de las cuales da sombra a la otra, anulándola] y lo vemos en Javier y Marina, que tienen distintas culpas guardadas, y que no podemos desvelar... Y luego está el contraste primigenio, que es el de la vida urbanita frente a la vida rural, en la naturaleza. 

    P.- Y que le sirve para hablar de la soledad.
    R.- Sí; curiosamente, el protagonista se encuentra mucho más solo en la ciudad que en el campo, y eso es porque la densidad de las relaciones en un pueblo es muchísimo mayor. 

    P.- Uno de los choques más violentos de Javier con el entorno rural se da cuando, en una cacería, es incapaz de disparar a un jabalí. Ahí se da cuenta de que en determinados ambientes, que él desconocía, son importantes valores como la hombría, el honor...
    R.- Claro, es que él se separa mucho de su vida y le cuesta, le cuestan mucho determinadas cosas. Comienza a jugar a las cartas y es torpe, y sobre todo se ve que es un extraño en la parte a la que aludes, la de la cacería.

    P.- Hay una gran presencia del juego en la novela, como si quisiera decir que, después de todo, la vida es un juego.
    R.- Sí, la vida es un juego y se aprende a vivir jugando. Los niños juegan y los cachorros de cualquier especie aprenden a vivir, a cazar, etc., jugando. El juego de cartas es, por tanto, un simulacro de la vida. 

    P.- ¿Por qué eligió el Pirineo? ¿Le une algo especial a esas montañas?
    R.- En el Pirineo siempre he sentido mucha paz interior y este libro es, en cierto modo, algo que le debía. Aunque esta historia podría haber tenido lugar en cualquier otro entorno natural, porque lo importante es ese encuentro, casi religioso, que tiene Javier con las montañas, que de alguna manera le ayudan a superar su culpa. Cuando uno se siente culpable de algo y no tiene creencias religiosas, lo único que puede hacer es buscar esa espiritualidad en otro lado; y en este caso, Javier lo encuentra en esa majestuosidad de las montañas del Pirineo. 

    P.- El derecho al perdón y a las segundas oportunidades, que en su novela es reivindicado, también es un asunto religioso.
    R.- Claro, yo hablo de la redención de las culpas. Todos tenemos derecho no solo a una segunda oportunidad, sino también a una tercera, a una cuarta o a una quinta. Todos nos equivocamos y Javier no es una excepción. La naturaleza ha de darnos una segunda oportunidad. Javier ve esa posibilidad en las montañas, que actúan como un horizonte, una frontera hacia la que escapar. Se podría decir que su huida es como el final de una novela que hay antes.

    P.- Es como lo que ocurriría después del típico relato de huida hacia la frontera, y en el que siempre se nos escamotea lo que ocurre tras la llegada, que suele apuntar a algo muy interesante.
    R.- Exactamente, aquí se da eso. Yo solo quería contar el final de la película anterior y pasar a esta. A mí me gusta comenzar las novelas in media res, y luego ir desgranando el pasado. En el caso de La línea invisible... hay toda una novela anterior que escribir. Yo no me lo planteo, claro, pero esa historia está ahí, y también me ocurre con otras novelas mías. 
    EN EL HERALDO...

    Joaquín Berges: "Se aprende a ser mejor escritor por lo que te dicen los lectores"

    P. Zapater|Actualizada 08/04/2014 a las 15:32  1 Comentarios

      El escritor zaragozano Joaquín Berges publica 'La línea invisible del horizonte' (Tusquets).Ad by Insta Share

      Joaquín Berges. .P. Z.
      Este lunes se presentó en Zaragoza 'La línea invisible del horizonte'(Tusquets), cuarta novela del escritor Joaquín Berges (Zaragoza, 1965) tras 'El club de los estrellados', 'Vive como puedas' y 'Un estado del malestar'.

      El humor es uno de los ingredientes principales de sus anteriores novelas ¿también está presente en 'La línea invisible del horizonte'?
      El humor en mi vida es inevitable. Mis dos novelas anteriores son deliberadamente comedias pero tenían su punto dramático. Esta es una novela más seria aunque con un punto humorístico. Humor y emoción van unidos en mis novelas.

      En esta ocasión el escenario es Aragón, el Pirineo, y un lugar llamado Sinia...Es una licencia literaria, no existe pero está ubicado. En 'La línea invisible del horizonte' la ubicación es uno de los protagonistas, el Pirineo aragonés, en el sitio que más me gusta: el Sobrarbe, concretamente entre Aínsa y Bielsa, cerca del valle de Plan. Ahí es donde se supone que está Sinia.

      ¿Qué le aporta a usted la montaña?Es el sitio que más paz me ha dado de todos los que he visitado. Me olvido de todo en el Pirineo, me da serenidad. Me sentía en deuda con las montañas y quería devolverles un poco la paz que me han dado en forma de novela. En ella llevo a un personaje que está muy atribulado, que tiene remordimientos y mala conciencia porque algo ha pasado en su vida y va allí un poco para expiar sus culpas. Y lo consigue por acercamiento a la naturaleza, a las montañas.

      El guiñote juega un papel importante en la novela...Es un localismo, no sé si estaba presente el guiñote en la literatura. Por si acaso, lo he metido. Creo que en Aragón es el juego por antonomasia, más internacional de lo que nos parece. Quería que la novela empezara como un juego, que es un simulacro de la vida, donde matas, te matan, eres conquistado... Eso es lo que me interesa de las cartas, quepracticas, experimentas, pero que es de mentira.

      Otro juego que establece es el que hay entre lo manifiesto y lo latente...Es la forma y el fondo la novela. Es algo similar a cómo funcionan los pantanos. Sinia es un pueblo que está al lado de un pantano y en su fondo se encuentra el pueblo viejo. El pantano es la metáfora del tiempo. En primavera, se llenan y los pueblos viejos se ocultan bajo las aguas y no se ven, se olvidan; pasado el verano, baja el nivel y vuelven a aparecer, se recuerdan. Ese juego del olvido y el recuerdo es con lo que quería jugar. Mi personaje va contando lo que hace cada día cuando en realidad, sin decirlo, hay una historia mucho más tremenda que permanece oculta bajo las aguas del pantano.

      En sus novelas, ¿cómo construye los personajes y las situaciones?Es diferente en cada una. En esta, lo primero en aparecer fue el paisaje. Luego los personajes, como en el teatro, fueron creándose por orden de aparición. El protagonista es Javier pero necesitaba un alma gemela, una mujer que sufriera algo parecido a lo que él ha sufrido, como un reflejo en la superficie del pantano. Luego vinieron los secundarios: el guardia civil, León; el viejo Sebastián... a mí me gustan especialmente los dos únicos personajes no humanos que son Clotilde y Bonifacio.

      Desde su primera novela, 'El club de los estrellados' ha habido una progresión en cuanto a éxito, número lectores... ¿y en su literatura?Creo que sí. Te dejas influir por lo que te van diciendo los lectores. Desde que empecé he ido a muchos clubes de lectura, a muchas presentaciones de libros, las redes sociales están constantemente ofreciéndome opiniones de lectores. Te das cuenta de que al principio escribías para un público absolutamente virtual, al que no conocías, y que poco a poco vas concretando ese público y vas escribiendo para ellos. Sabes dónde están tus puntos fuertes porque los ves reflejados en ellos. Se aprende a ser mejor escritor por lo que te dicen los lectores.

      Su novela 'Vive como puedas' será llevada al cine. ¿En qué punto se encuentra ese proyecto?Todavía no se ha firmado concretamente pero hay interés por parte de unos productores. Sería una comedia más emotiva que romántica, con muchas risas pero con mucha emoción. Con esa intención se habla en la novela del efecto beneficioso y terapéutico de la risa. Creo que en el cine puede funcionar muy bien.

      Al comienzo del libro el protagonista afirma que "Huir es una forma de moverse"...Cuando uno siente una inquietud lo peor que puede hacer es quedarse, permanecer. Por eso dice que huir es una forma de ponerse en movimiento. El protagonista ve desde la ventana de su dormitorio, en Zaragoza, el Pirineo. Sabe que si un día tiene que huir será hacia la frontera de la libertad porque considera que las montañas le van a dar la libertad.

      Esa huida, ¿es también la forma de encontrarse?El principio de la novela casi sería el final de otra. El personaje tiene una historia difícil de remordimientos, de culpas, que sería como una novela anterior. Es en ese momento de huida cuando atropella a un jabalí y concluye esa fase de su vida, muere el animal, y empieza la novela. Unas historias comienzan y otras terminan, concatenadamente.